|
|
Otras FLORES DE POETAS ILUSTRES Pedro ESPINOSA
|
|
|
Homenaje a la poesía barroca con ocasión del IV Centenario de la publicación de esta obra |
||
|
Página creada y mantenida por |
||
|
Aunque la información acumulada en este espacio WEB se clasifica según diferentes criterios para facilitar su acceso, dado su volumen, puede que no localice aquello que necesita. En ese caso ¡Utilice los BUSCADORES incorporados! |
|
|
SONETO
La tirana codicia del hermano, impía ocasión del fin de tu Siqueo*, huiste, cruel, por el airado Egeo, Elisa*, hasta el término africano,
donde reliquias del ardor Troyano encendieron en ti nuevo deseo, y entregaste en infausto himeneo al Teucro engañador la fe y la mano.
Despreciaste, en tu daño presurosa, la bien ganada fama que destruyes, con el engaño que, obstinada, quieres.
En ambas bodas poco venturosa*. Muriendo uno, perseguida huyes, huyendo el otro, desdeñada mueres.
|
|
|
Poeta “menor” de línea petrarquista. Diego de Silva y Mendoza. Nace en Madrid. Vive en Portugal. Desempeña altos cargos, incluso es nombrado virrey 1564 - 1630
|
SONETO
Una, dos, tres estrellas, veinte, ciento, mil, un millón, millares de millares... ¡Válgame Dios, que tienen mis pesares su retrato en el alto firmamento!
Tú, Norte, siempre firme en un asiento, a mi fe será bien que te compares; tú, Bocina, con vueltas circulares, y todas a un nivel, con mi tormento.
Las estrellas errantes son mis dichas, las siempre fijas son los males míos, los luceros los ojos que yo adoro,
las nubes, en su efecto, mis desdichas, que lloviendo, crecer hacen los ríos, como yo con las lágrimas que lloro
|
|
|
|
SONETO
Cuando a su dulce olvido me convida la noche, y a sus faldas me adormece, entre el sueño la imagen me aparece, de aquella que fue sueño de esta vida.
Yo, sin temor que su desdén lo impida, los brazos tiendo al gusto que me ofrece, mas ella, sombra al fin, se desvanece y abrazo el aire donde está escondida.
Así burlado digo: a falso engaño de aquella ingrata que aun mi mal procura, tente, aguarda, lisonja del tormento,
mas ella en tanto, por la noche oscura huye, corro tras ella. ¡Oh, caso extraño! ¡Qué pretendo alcanzar! Pues sigo al viento.
|
|
|
|
Son estos lazos de oro, los cabellos que ya en madeja, ya volando al viento, ya en red cogidos, fueron cárcel ellos, gloriosa do[nde] el amor vivió contento Son estos soles los divinos bellos y alegres ojos do[nde] mi pensamiento mil veces se abrazó y es esta nieve y grana el rostro que mis glorias llueve.
Y son estos rubíes y estos granos de blancas perlas labios, dientes, boca, do[nde] los venenos dulces soberanos gusté, por quien mi pena ha sido poca así glorificado en gozos vanos estaba, cuando el sol mis ojos toca y hiere; deslizose el sueño y luego al vivo de mi vista quedé ciego.
|
|
|
|
SONETO
Pobreza vil, deshonra del más noble, más habladora mientras más callada, tu frente de mil Sabios coronada*, ciñe robusta encina, tosco roble.
Usan todos contigo trato doble: siendo sabia, de simple eres notada, tu solar y tu casa está manchada, que el oro, el linaje luzca al doble.
Cualquiera es para el rico fiel Acates*, vuélvese al pobre, cual Sinón* en Troya y sus obras convierten en deseo.
Más yo, pobreza, aunque tan mal me trates, quiero estimarte como rica joya sólo por las verdades que en ti veo.
|
|
|
En construcción - PRÓXIMAMENTE MÁS |
||
|
RecomiendE esta Web a un amigo |
|
|
CURIOSIDAD ESTADÍSTICA
Desde el 27 de abril de 2004
se han visitado un total de
páginas en las diferentes
secciones de esta WEB
Otros contadores