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ENTREVISTA A RAMÓN HERNÁNDEZ SOBRE SUS ESTUDIOS ACERCA DE
BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
P. Me he interesado
últimamente por la figura del dominico fray Bartolomé de Las Casas. Por Internet
he visto que Vd. ha escrito bastante sobre este personaje. Me di cuenta también
que hay una página web, muy frecuentada a su nombre. Todos esos temas
lascasianos que figuran bajo su firma me interesa: Las Casas y Sepúlveda; Las
Casas y la guerra; Sistema misional lascasiano; sus comentarios a los tratados
publicados por Las Casas en Sevilla en 1552-1553, que ocupan el vol. X, de la
edición de las obras de fray Bartolomé en Alianza Editorial; Triálogo Vitoria,
Soto, Las Casas, publicado en su página web, etc.
En esas relaciones que hace de Bartolomé de las Casas con otros
personajes, como Francisco de Vitoria o Domingo de Soto, parece que sus
preferencias van por estos dos. Me interesa saber si le atrae de verdad
Bartolomé de Las Casas y cuál es su opinión en algunos puntos muy concretos
sobre el llamado “Defensor de los Indios”. Me gustaría me contestase, breve y
claramente, por su página web; me es más cómodo este medio, ya que me es
imposible por la lejanía un encuentro personal, y ahí me encuentro con casi todo
lo suyo reunido sobre el tema
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En realidad he hablado y he escrito más sobre Francisco de Vitoria y
sobre Domingo de Soto que sobre Bartolomé de Las Casas, y los dos primeros han
entrado de lleno en mi enseñanza de la historia de la teología en la Facultad
de Teologia de San Esteban de Salamanca. De Vitoria la última vez que me
expresé ampliamente sobre su personalidad fue en Francisco de Vitoria, vida
y pensamiento internacionalista, BAC, Madrid 1995. Acerca de Soto escribí
no hace mucho Domingo de Soto, O. P., Relecciones y opúsculos IV…, Ed.
San Esteban, Salamanca 2003; contiene este volumen los textos de Soto, con mis
introducciones y notas, de dos relecciones (Sobre el mérito de Cristo y
Sobre las indulgencias) y tres opúsculos (Notas al Comentario de
Juan Fero al Evangelio de San Juan, Apología sobre la certeza de la gracia
y Sermón sobre el juicio final). Por supuesto que responderé a sus
preguntas; intentaré satisfacerle en cuanto al contenido y en cuanto al modo
que Vd. desea.
P. ¿Es verdad, según he leído en Vd y en otros
autores, que los verdaderos seguidores de Francisco de Vitoria son enemigos
acérrimos de Bartolomé de Las Casas y que los fervientes seguidores de Las Casas
desconsideran o conceden poco valor a la obra de Vitoria?
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Se dan casos, aunque son aislados. En un congreso
elogias a Francisco de Vitoria, y se irritan los Lascasianos. Dicen los
Vitorianos: ¡viva!, y responden los Lascasianos: ¡Muera!. También viceversa.
Lo adviertes igualmente en los escritos. Hay Lascasianos, que todo lo bueno se
lo atribuyen a fray Bartolomé, sin dejar nada para Vitoria. Y al revés, hay
vitorianos que atribuyen lo bueno a Vitoria y dan a Las Casas todo lo malo.
Sobre la contribución de ambos a los derechos humanos escribí en 1983 un
amplio artículo en “Archivo Dominicano” 4.
P. He leído que se ha dado comienzo a un proceso de
beatificación de fray Bartolomé de Las Casas. Yo creo que se tiene bien merecida
la elevación a los altares. Me preocupa, no obstante, que no se haya pretendido
algo similar sobre Francisco de Vitoria, del que tanto ensalza Vd. sus virtudes.
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En mis conversaciones con Lascasianos puros, que ven
todas las virtudes cristianas en grado heroico en Fray Bartolomé, y que no
quieren abrir sus ojos para verlas en Francisco de Vitoria, les dije varias
veces que son dos figuras que se completan no sólo en la doctrina, sino
también en la vida heroica de las virtudes cristianas. Por ello se deberían
llevar juntas las dos causas. Me atreví incluso a advertirles que una causa no
triunfará sin la otra, pero me di cuenta de que no estaban por la labor.
P. Me da la impresión por sus escritos de que Vd.
es un Lascasiano de la repesca. Vd. fue siempre Vitoriano, pero la afinidad de
Vitoria con Las casas, le obligó a interesarse por Las Casas. Todo fue para
conocer mejor a Vitoria, no para conocer de alguna manera al propio Las Casas.
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Fue un Las Casas puro o redivivo el que me interesó
sobre Fray Bartolomé. Ese Lascasista puro fue el dominico P. Fr. Manuel
Martínez. Había participado éste en el gran congreso lascasiano de Sevilla en
1974. Se creía entonces que el año de nacimiento de Las Casas fue el 1474.
Estábamos pues en el quinto centenario. El P. Martínez, autor de varios libros
importantes y de muchos artículos sobre Bartolomé de Las Casas, no quedó
satisfecho de aquel congreso por el desconocimiento de los textos lascasianos
por muchos de los participantes. Ideó entonces otro congreso para cerrar el
año lascasiano; los autores serían dominicos lectores y conocedores de las
obras lascasianas. Contó al principio con la ayuda del gobierno y todo le
pareció fácil, pero los antilascasianos pesaban más en las altas esferas
españolas y se le retiró todo favor. Los estudios preparados por los dominicos
se publicaron en un número especial de la revista “Ciencia Tomista” del año
1975. El mío se titula Las Casas y Sepúlveda frente a frente. Fue mi
primer artículo sobre Las Casas. Tardó en llegar el segundo, que se tituló
Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las Casas, primeros teorizantes de los
derechos humanos, y se publicó en “Archivo Dominicano” del 1983. Desde
entonces he simultaneado los estudios de ambos personajes, aunque mezclándolos
con otros temas de historia de la Iglesia o de la teología o de la Orden de
Predicadores.
P. ¿Qué autores me recomienda, que hayan estudiado
seriamente y sin prejuicios la personalidad de Bartolomé de Las Casas.? Quiero
conocer lo mejor posible esta gran figura de la historia de España y de la
Iglesia. Tráteme de tú, por favor. Considéreme como un discípulo que pregunta a
su maestro.
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Para otras veces puedes también tutearme. Como me preguntas por autores, te
voy a mencionar un conjunto de ellos. Lo de “sin prejuicios” es difícil
asegurar. Todos creen que lo hacen sin prejuicios. La mayor parte de ellos son
favorables; algunos contrarios. Al final te diré los nombre de los
“lascasiasnos puros o redivivos”, pero sin prejuicios. Nombres favorables y
adversos: Manuel Giménez Fernández, Lewis Hanke, Raimundo Marcus, Benno
Biermann, Ángel Losada, Juan Pérez de Tudela Bueso, Silvio Zavala, Agustín
Millares Carlo, Paulino Castañeda, Pedro Borges, Jesús Ángel Barreda, Miguel
Ángel Medina, Lorenzo Galmés, Álvaro Huerga y muchos más. Como Lascasianos
puros o redivivos: Manuel Martínez, André Vincent, Helen Rand Parish, Isacio
Pérez Fernández. A todos los citados los he estudiado con gran atención y creo
que los recomiendo con conocimiento de causa.
P. De todos esos autores ¿quién y qué obra de él le
impresionó más o fue el impulso decisivo para dedicar parte importante de su
tiempo al estudio de Las Casas?
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La primera obra que leí sobre Bartolomé de Las Casas fue la de Manuel
Martínez, O. P, Fray Bartolomé de Las Casas “Padre de América”, Madrid
1958, y más tarde la de Ángel Losada, Fray Bartolomé de Las Casas a la luz
de la moderna crítica histórica, Madrid 1970. Las dos obras fueron para mí
muy impulsivas para interesarme por este gran personaje. Traté también
bastante a sus autores para centrarme en el protagonista común de nuestras
inquietudes.
P. Para un pequeño diccionario, destinado al gran
público ¿cómo presentaría Vd. en treinta líneas a Fray Bartolomé de Las Casas?
Quiero en este momento ideas más que cronologías.
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Sevillano, hijo de un compañero de Cristóbal Colón en su
segundo viaje a Las Indias, acompañó a su padre en la expedición de Ovando de
1502. Tuvo una encomienda de indios, que empleó en su labranza. Ordenado de
sacerdote en Roma, vuelve a Las Indias, donde continúa en posesión de una
encomienda. Él mismo confiesa que hizo trabajar duro a sus indios, siguiendo
las condiciones de trabajo de su lugar y tiempo, aunque no los maltrató ni los
castigó abusivamente. En 1512 interviene en la conquista de Cuba como capellán
del conquistador Diego Velázquez, recibiendo también encomienda de indios. Lo
que él llama su “conversión” tuvo lugar el 15 de agosto del 1514. Se venía
madurando desde las navidades de 1510, en que oyó predicar al dominico fray
Pedro de Córdoba; el sermón del también dominico fray Antón Montesinos en el
adviento del año siguiente fue el segundo aldabonazo en la conciencia del
clérigo Bartolomé de Las Casas sobre la condición humana libre y sobre la
vocación a la fe cristiana y a la santidad de los indios. La conversión de Las
Casas con ese fondo luminoso de humanismo y cristianismo fue sincera y plena:
¡por el ideal hasta la muerte! Testigo directo de los acontecimientos que
describe, medita sus consecuencias y su trascendencia, bajo el punto de vista
humano y evangélico; los hace suyos, y decide consagrar su vida por entero,
hasta el heroísmo, a resolverlos, atacando los vicios desde su raíz, urgiendo
los remedios oportunos a las más altas y responsables autoridades. Se hizo
dominico, consiguiendo una buena formación teológica y jurídica, que empleará
en ese ideal de defensa de los indios. Obispo de Chiapas, utilizará esa
dignidad para dar mayor eficacia al ideal de su vida. Morirá en España, en
Madrid, adonde vino para asediar a la corte con memoriales y propuestas de
liberación de los indios de las manos de los encomenderos y conseguirles la
categoría de ciudadanos libres, dependientes directamente como los españoles
de la autoridad del Rey. Sus libros versan todos sobre esa misma cuestión.
Algunos títulos: De unico vocationis modo, Tratados de 1552, De thesauris,
Historia de las Indias, De regia potestate, Diario del primero y segundo viaje
de Colón, Apología contra Sepúlveda, Apologética Historia, Memoriales y
Cartas.
P. ¿Cuáles son en concreto las denuncias de Fray
Bartolomé de Las Casas frente a los conquistadores y encomenderos?
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Puede ser que mis respuestas te parezcan algo amplias,
pero creo que estoy siendo lo más breve posible ante la carga ideológica,
psíquica y sentimental de las actitudes y de los escritos de nuestro
personaje. Bartolomé de Las Casas ante los conquistadores denuncia que todas
sus guerras son injustas, pues los indios estaban pacíficamente en legítima
posesión de sus territorios; por consiguiente uno de sus gritos será: ¡fuera
las guerras de conquista! A los colonos y encomenderos los condena
conjuntamente, pues el sistema de colonización de esos primeros decenios se
basaba en la encomienda, que era injusta, y conducía de ordinario a la
esclavitud o casi esclavitud; que condenaba a los indios a trabajos
obligatorios muy duros, con muy malos tratos, y les privaba o limitaba
excesivamente su libertad e impedía su educación cristiana. Los derechos
humanos en general, y religiosos en particular, de los indios aparecían así
manifiestamente conculcados.
P. Una pregunta atrevida en esta muy atrevida
entrevista en torno a Fray Bartolomé: admiro a Las Casas, pero no puedo
perdonarle que por amor a los indios haya humillado tanto a los negros, metiendo
tesoneramente en la mente de los encomenderos españoles la idea de llevar como
esclavos a América a los negros de África, pues éstos son más fuertes que los
indios y por ello más indicados para los duros trabajos de las minas y de los
ingenios de la caña de azucar.
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No es verdad lo que se ha dicho muchas veces: que
Bartolomé de Las Casas fue el iniciador del envío de esclavos a América. La
primera vez que interviene en esto el P. Las Casas fue en 1516, pero ya
existía ese negocio desde 1501. Las Casas pidió ese tipo de licencias al
gobierno de España, pero las pidió como mandatario de algunos encomenderos, no
para sí mismo. Lo aceptó, como él dice que le prometieron los encomenderos,
para poder dejar libres a los indios e impedir la despoblación india que
avanzaba muy notablemente. Los encomenderos no cumplieron su palabra de dejar
libres a los indios, lo que disgustó mucho a Las Casas. En su Historia de
las Indias, libro tercero, capítulo 102, lo expone claramente y hace
manifiesto su arrepentimiento. A partir de entonces comenzó a defender también
a los negros, porque comprendió que era “tan injusto el captiverio de los
negros como el de los indios”.
P. Los derechos humanos es uno de los temas más
sobresalientes de sus escritos. Me interesan también otros, como el sistema
misional de Las Casas, su veracidad como historiador, etc. Ahora mi pregunta es:
¿dijo Las Casas algo nuevo en este campo y sirvieron para algo sus proclamas
sobre el particular?
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Desde sus primeras obras (De unico vocationis modo…)
hasta las últimas (De regia potestate…, De thesauris…) la
igualdad en dignidad de todos los hombres es defendida por Las Casas contra
los que en su tiempo y en los posteriores despreciaban y consideraban
inferiores a los de otras razas y culturas. Esto fue una revolución. Esto
pertenece hoy al patrimonio de la Humanidad, y es necesario recordarlo
siempre, porque también hoy muchos hombres y entidades lo olvidan. Yo podría
ofrecerte un elenco de derechos humanos proclamados por Fray Bartolomé, que
hoy suscriben la generalidad de los hombres de estudio y de gobierno. Puedes
verlos en mi página web, que te ha servido de medio para comunicarte conmigo:
www.sapiens.ya.com/oprhernandez, o la que ahí se te
indique como equivalente y más cómoda, por ejemplo
http://oprhernandez.ariadna.net
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