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FRAY RAMÓN HERNÁNDEZ MARTÍN |
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ISLAMISTA INTEGRAL: A. CORTABARRÍA Por fr. Ramón Hernández Martín, O. P. |
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En dos artículos suyos tuvo que hacer el padre dominico fray Ángel Cortabarría Beitia su propia presentación de carácter biográfico, que me ha venido muy bien para esta ligera semblanza, que ahora ofrezco. En 1971, cuando llevaba siete años en el Instituto de Estudios Orientales de El Cairo, el ilustre arabista jesuita P. Félix M. Pareja le pidió unas páginas sobre ese instituto para la la revista “Boletín de la Asociación Española de Orientalistas”. En el año 2001 enviaba el P. Ángel Cortabarría otro estudio a la revista “Archivo Dominicano” sobre el mismo tema, pero bastante más amplio. En ambos al exponer la biografía de los miembros de ese Instituto de El Cairo, tuvo también que exponer algo de su propia vida y obras. Mucho me inspiró asimismo la maravillosa síntesis biográfica que hace el P. Ángel Cortabarría, en la revista “MIDEO”, sobre su profesor el eminente arabista D. Emilio García Gómez, tan admirado por nuestro P. Ángel. Nació el P. Ángel Cortabarría Beitia en Oñate (Guipúzcoa) el 1 de marzo del año 1919 de una familia de labradores. Sus padres fueron Rufino y Emilia. Después de los estudios elementales en su pueblo, cursa las humanidades en las escuelas apostólicas de Villava, Las Caldas de Besaya y Corias. Aquí, en Corias, en el convento de San Juan Bautista, inicia el noviciado en la Orden de Predicadores el 4 de octubre de 1936. Hace la profesión simple al año siguiente, y comienza su carrera filosófico-teológica en Salamanca en el Estudio General dominicano de San Esteban. Fue ordenado de sacerdote el 20 de diciembre del 1942. El Lectorado en Teología lo consiguió en el citado Estudio de S. Esteban de Salamanca. El Doctorado en Filosofía lo obtuvo en el Colegio Internacional “Angelicum”, hoy Universidad de Santo Tomás de Aquino de Roma, habiendo elaborado su tesis sobre los filósofos árabes Al-Kindi y Al-Faravi en las obras de San Alberto Magno. Asistió a algún curso en la Universidad Central, ahora Complutense, de Madrid, pues con gran veneración nos recordaba a veces a su profesor D. Emilio García Gómez, figura universal en el campo de la literatura árabe, que será Presidente de la Real Academia de Historia y Premio Príncipe de Asturias. Entre los años 1948 y 1964 lo encontramos en el Estudio de Filosofía de Las Caldas de Besaya. Aquí ocupó durante todo ese tiempo la Cátedra de Filosofía Antigua y Medieval. Desempeñó también en esos años un amplio ministerio pastoral. Fue en ese convento subprior entre 1951 y 1954, Prior entre 1954 y 1957. También desempeñó otros oficios, como el de Sacristán, Síndico, Director de la Orden Seglar Dominicana… Como catedrático de Historia de la Filosofía, muchos de nosotros lo tuvimos de profesor y lo recordamos con orgullo y con la mayor simpatía. Sus explicaciones sobre la sutilísima antinomia de Parménides sobre el ser y el no ser. Sus predilecciones estaban por la Filosofía Árabe. Nos exponía temas ya muy estudiados para su sobresaliente tesis doctoral. Para mí la primera de sus lecciones magistrales fue sobre ese tema, pues en aquel año académico de 1951-1952, mi primer curso de Filosofía, tuvo él el discurso inaugural en el Aula Magna con el título de Los filósofos Alkindi y Alfarabi en las obras de San Alberto Magno. Otra etapa importantísima para su vida discurre entre los años 1964 y 1986. En noviembre de 1964 fue destinado a El Cairo, al Instituto Dominicano de Estudios Orientales, que representa en los estudios islámicos lo que la Escuela de San Esteban de Jerusalén en las ciencias bíblicas. Antes de comenzar aquí su actividad perfeccionó durante dos cursos sus conocimientos del árabe y del Islamismo en el Instituto de los PP. Blancos de Manouba (Túnez). Ocupó en el centro dominicano de El Cairo el cargo de bibliotecario, sacando también tiempo para sus investigaciones y conferencias y publicaciones sobre el Islam. A pesar de la plena dedicación exigida por ocupaciones tan importantes, nunca abandonó el ministerio sacerdotal, ejerciendo aquí, como antes y después en sus otros destinos, un apostolado ejemplar. Una anciana musulmana le dijo varias veces que rezaba todos los días a Alá por su conversión, porque era una pena que un hombre tan santo fuera a parar al infierno por no ser musulmán. En 1986 fue asignado a este convento de Santo Domingo el Real de Madrid, donde ejerció un muy vario ministerio sacerdotal, sin dejar sus trabajos de investigación en relación con el islamismo. Desempeñó los cargos Prior desde 1988 a 1991, y de Subprior en los años 1991-94, 1994-94 y 1999-2003. Fue también consejero conventual, Director de la Orden Seglar Dominicana, Confesor de la Dominicas de Santo Domingo el Real de Madrid. Muy debilitado a causa de algunos ictus cerebrales, el 9 de junio del 2003 tuvo una caída en su celda, que le produjo una rotura de cuello de fémur, con cierta repercusión en la cadera. Fue operado a los pocos días en la Clínica “La Milagrosa”. Llevado de nuevo al convento y, viendo que le era necesaria una atención continua, fue trasladado a la enfermería provincial de Villava el 24 de junio de ese año 2003. Nuevos ictus y nuevas caídas lo fueron debilitando hasta quedar reducido desde hace un año a una vida de plena inamovilidad y casi del todo inconsciente. Todos vieron siempre en él un ejemplo palmario de auténtica caridad, que se manifestaba constantemente en el servicio sacrificado a los demás, en el cumplimiento exacto de sus deberes y en la amabilidad proverbial de su delicado trato a los hermanos. Este recuerdo de su buen carácter, de su paciencia consumada y su sonriente, sincera y cordial amabilidad lo llevan bien gravado en su alma todos los que lo conocieron. Incansable investigador y publicista nos ha dejado numerosos escritos, verdaderos monumentos, que unidos formarían varios libros de inestimable valor: sobre filosofía árabe, sobre el arabismo en la historia de la Orden Dominicana y sobre la espiritualidad del Corán y del Isalamismo son los tres ejes sobre los que gira lo más importante de su obra científica. ¡Gracias, Dios Padre, por medio de Jesucristo, por habernos hecho el regalo del P. Cortabarría! Te pedimos le concedas una bellísima y felicísima mansión en tu Gloria.
ESCRITOS DEL P. ÁNGEL CORTABARRÍA BEITIA No citamos aquí sus recensiones de libros ni artículos de diccionarios. Tampoco puedo presumir de que esta lista de sus trabajos de investigación sea completa. Alguno descubrirá más escritos suyos, y me gustaría tener noticia de ellos, para ir completando la lista que ahora ofrecemos.
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